Calzarme unos jeans, dejarme la remera que tengo puesta y que me gusta, ponerme las zapatillas más rotosas que tenga y empezar a caminar sin saber a dónde mis pies me van a llevar. Parar en un bar de ésos que se escuchan buenos blues desde afuera, entrar y sentarme en una mesa cerca del escenario, pedirme algo bien fuerte, llevármelo a la barra y charlar con gente que me haga reír, hablar, hablar y hablar, bla blá de acá y de allá, escuchar lo que están tocando de vez en cuando, mirar los rostros de los que van entrando, que los murmullos de la gente y el ruido de las copas me aturdan. No sé si me pediría algo tan fuerte al principio, empezaría por un vino tinto, de marcas no sé ni jota, me da igual.
Dejar que pase el tiempo, es decir, ni mirar el reloj, que en realidad no lo llevaría, caminar tratando de escuchar más de cerca esa música que me llama y que no sé siquiera quién está tocando, ese sonido tan familiar que me da tanto placer desde que soy adolescente. Rock, blues, blues, rock. Ojo, la música clásica es algo que me apasiona pero no va en este relato, olvídense.
De golpe reírme a carcajadas brutales, sí, muchas carcajadas juntas y que no paren, que ésas carcajadas me traigan a otras más fuertes, que todos se rían como yo. En la mitad de la noche ir al baño [sí, porque no soy de las que van cada dos minutos y que encima tienen que ir acompañadas de una amiga, pero igual acuérdense que estoy solari] bien.
Mirarme en el espejo [porque fui sólo a mirarme] y sentirme bien porque estoy en un lugar en el que me gusta estar, que no tengo reloj y porque la gente no tiene edad, raza, ni lleva carteles en la espalda que digan "soy arquitecto", "soy barrendero", "soy prostituta", "soy abogado", "hablo 8 lenguas", " hablo quechua", "hablo boludeces" o "el mundo es mío", no, gente que sólo va a escuchar buena música y punto.
Willy Dixon! Sonny Terry, necesito escuchar a Vai, que Satriani me rompa la cabeza de nuevo. No es lo mismo que escuchar los CD's en casa, vamos, a veces salir a escuchar en vivo, a mí me renueva el espíritu.
Hoy es una noche en la que me gustaría verle la cara a mi viejo, lo digo porque nunca hablé del él en mi blog ni tengo ganas de hacerlo de nuevo. Mi viejo se me fue hace 4 años, se acerca el viaje a Buenos Aires y todos están preocupados en cómo me pegará cuando llegue a destino y caiga en la realidad, de que ya no está. Son cosas de la vida, hay que llevarlo de la mejor manera posible.
Uf, volver a vibrar con "Pequeña Ala" de Hendrix, internarme en esas notas que alguna vez me hicieron sentir tantas cosas y que hoy me traen muchos recuerdos. Me gustaba salir a tomar algo y escuchar buena música, buenos violeros. Así lo conocí a Dani, mi amigo el Capocha el que vive en Barcelona, qué antro era ése por Dios, mejor ni recordar no?
Tanta música quebecúa me esta secando la cabeza.
Y si se arma una brutal zapada, entonces ahí vamos por la ginebra, ah sí, no sabían, todo en mi vida no fue tomar agua y andar en bici como hoy. Bueno ahora lo saben. Mis amigas siempre me decían: "Gab, en tu primera cita nunca digas que te gusta la ginebra y Sandro". Qué locas, nunca me comprenden...
Siempre posteo sobre otras cosas, bueno, de vez en cuando largo algo. Hoy es una de ésas noches.
Mi amigo Diabluzero y su armónica, pasen, vean y escuchen, temazo.
Salut












































